Esta historia se la he contado a más de una persona y después de tandas veces pierde "fuerza" para mí y es como su no fuese para tanto.
En casa de mis abuelos había un parque justo en frente que lo separa una carretera, siendo crío fui con mi abuelo al balancín y a diversas cosas más que ya olvidé, al volver ya para casa, él me dio la mano para cruzar la calle, yo como no vi ningún coche decidí soltarme y cruzar corriendo, grave error, de la nada apareció una moto y ahí es hasta dónde recuerdo. En realidad sólo recuerdo soltarme y correr, lo siguiente fue despertarme en la bañera mientras me limpiaban la marca del neumático que iba desde la ingle hasta las las costillas.
Que yo recuerde, ni hospital ni nada. Tampoco he preguntado o dicho cuando me la recuerdan.
Desde aquel día mi pobre abuelo no me llevó más, su cara al parecer fue un poema al igual que la del motorista, que me enteré que era amigo de mi tío.
En fin, mirad a los dos lados al cruzar.
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